Llega Víctor Fernández Braulio por segunda vez a la entidad de Heliópolis. En su primera etapa se encontró con un equipo que venía de hacer una temporada extraordinaria de la mano de Juande y al que no le supo sacar todo rendimiento que se le suponía. En esta ocasión se encuentra con el equipo en Segunda, con una crisis de juego y de imagen bochornosa y con la difícil misión de hacer una segunda vuelta impoluta para lograr el ascenso. El objetivo se antoja complicado, pero para los optimistas hay que decir que el ascenso está sólo a cuatro puntos y que las prestaciones de la plantilla es muy fácil mejorarlas, ya que lamentablemente el listón está a ras de suelo.
Si hay que analizar al nuevo mister bético, lo primero que se me viene a la mente es la palabra discurso. Me explico. Creo que Víctor sabe vender muy bien la moto. Tiene facilidad de palabra y con ésta se ganará a Lopera y a su entorno. Es un encantador de serpientes y al ditero le dirá que la chaqueta de cuadros que se compró en Vilima le sienta muy bien y que es muy moderna. También le dirá tiene al club muy bien organizado y que los jugadores son todos muy buenos. Lo complicado es convencer también a la plantilla y empezar a obtener resultados de manera inmediata. Sólo así podrá el aragonés convencer a una afición hastiada de tanta mediocridad. En la presentación del entrenador ya ha soltado algunas frases que agradarán a Lopera. Ha dicho de Geijo que es el mejor delantero posible para segunda y que al Betis no se le puede decir que no. Ahora tendrá que demostrar con el trabajo diario todas estas frases cargadas de buenas intenciones. Por cierto, en dicho acto no ha estado el Consejero Delegado, refrendando una vez más el abandono del barco por parte de Lopera y la cobardía que demuestra en estos momentos difíciles. El de la calle Jabugo sigue recluido en su fortaleza del Fontanal y lleva ya mucho tiempo sin dar la cara.
Con la marcha de Antonio Tapia ya son 21 los entrenadores que han pasado por el Betis bajo mandato de Lopera. Si contamos las dos etapas de Serra, Chaparro y Víctor Fernández serían 24. Con estos números en 18 años de proyectos loperianos, el fracaso ha sido la tónica general y habitual. Todos sabemos que el cambio de entrenador no solucionará los problemas del Betis. Todos sabemos cuál es la solución. Lo sabemos todos, hasta los que siguen defendiendo lo indefendible. Ellos sabrán. Suerte Víctor porque la vas a necesitar.
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