Las incesantes lluvias caídas últimamente en Sevilla deben haber provocado una inundación cerebral en algunas cabezas. De otra manera no podemos explicar las frases con las que nos deleitan desde el Betis. Ayer sin ir más lejos Emana dejó esta perla en una rueda de prensa: “el Betis tiene muchas opciones de ascender”
Pero hay que disculpar al camerunés. Se han dicho tantas imbecilidades desde la directiva, la dirección deportiva y el vestuario que el mensaje descabellado es lo más frecuente en el Real Betis. A continuación expondremos algunos de ellos que realmente merecen la pena analizar para comprobar hasta donde llega la estupidez de algunas personas. Habría que empezar, sin dudarlo, por una frase célebre del ditero. La que mejor refleja la situación actual es aquella que dijo antes de comenzar la temporada. Ese día, el ruin accionista, dijo que en siete meses el Betis ascendería. Pronto se cumple la fecha. Concretamente en un mes. Y como todos sabemos, al finalizar marzo celebraremos el ansiado ascenso. La temporada pasada, el consejero acalorado, vaticinó un final de Liga espectacular, en el que el Betis quedaría por encima del Málaga y lucharía por puestos europeos. Si alguien sabe con quien juega el Betis esta noche en la Europa League que me lo haga saber porque ando un poco despistado. Y volviendo a frases actuales, el encantador de serpientes, ya ha comenzado a soltar algunas piezas preciosas con su verborrea fina y brillante. Por ejemplo ha dicho que su equipo va a más y que por eso tiene fe. Muy creyente ha de ser el técnico aragonés para confiar en el plantel. Con la llegada de Víctor se combinan en el Betis mentiras y palabras bonitas. Podríamos seguir exponiendo frases durante mucho tiempo, pero lo realmente preocupante es la situación del equipo. Ya se están haciendo cuentas para ver es posible el milagro del retorno a Primera. Ya se está apuntando a Momparlet como el máximo culpable de los males del Betis. Cierto es que tiene su culpa, pero es cobarde y miserable culpar al Director Deportivo únicamente. Lamentablemente no es sorprendente, ya que el nivel de dignidad de los componentes del Consejo de Administración no les da para presentar una necesaria dimisión.
Con este panorama es impensable una consecución de objetivos al finalizar la temporada. Es lo que hay. Todo lo demás, todo lo que se comunica desde los medios oficiales es pura falsedad, una milonga de gran magnitud. Creo que la profesión frustrada de Lopera y algunos de sus defensores es la de payaso. Pero payasos de los malos, que a este gremio hay que tenerle el mayor de los respetos.
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