En ascenso sufriendo
Mal partido de los verdiblancos, el peor desde que llegó Víctor Fernández, pero nueva victoria que los aúpa, tres meses después, a los puestos de ascenso. Es cierto que van dos semanas en las que el sello del maño no se ve. No se juega bien, no se pasa por encima del rival, pero jornada a jornada se consigue ganar. Con los tres puntos de hoy se consigue un doce de doce que era impensable hace poco más de un mes. Este equipo ya apunta a lo que debía, a Primera, pero desgraciadamente la desastrosa primera vuelta impide lanzar las campanas al vuelo, porque ni más ni menos se ha situado donde debía. Empieza una nueva Liga, desde cero al estar empatado con el Cartagena, pero con la ventaja de que el Betis ha cogido carrerilla.
Al final de la Palmera Queda mucha tela, pero este equipo huele a Primera. Entre otras cosas, porque hay un plan para volver a la élite. Se deja todo en manos de la calidad, con lo positivo y negativo de tal decisión, pero sin olvidarse del resto. De los pequeños detalles. En una palabra, los resultados no son fruto de la casualidad. No hay nada de cartón piedra detrás de los triunfos verdiblancos desde la llegada de Víctor Fernández. Es lo que tiene apelar al buen fútbol para sumar de tres en tres. Flores merecidas para el técnico aragonés y lógicos piropos para Jonathan Pereira (6 dianas en 9 partidos). Lo del delantero gallego es increíble. Muchodeporte Tan poco cambió la historia en el inicio del segundo tiempo, que Víctor buscó la misma solución exitosa de Irún. Emaná se marchó al banquillo, entre los silbidos de una afición que no aguanta más su inoperancia, y Capi entró en su lugar para intentar mantener más la posesión del balón. Sin embargo, la jugada no se pareció lo más mínimo en esta ocasión. El Betis fue incluso peor que antes del descanso, viviendo a merced de un Castellón con mucho más corazón que cabeza, y a la espera de algún enganche de Ulloa. Éste llegó, pero afortunadamente el asistente señaló un milimétrico fuera de juego ante la desesperación de un colista que vive con la soga al cuello. Pero cuando uno juega con la corriente a su favor, la moneda siempre sale cara. Sergio García llevaba la tranquilidad rematando a placer un balón rechazado por Lledó tras un incomprensible remate de Caffa. Eldesmarque Martes 23 Marzo 2010
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