Ayer saltaron las alarmas en Heliòpolis. Emaná se declara en total rebeldía un día antes de cerrarse el mercado de fichajes. La insubordinación del camerunés no debe de cogernos de sorpresa. En verano, los béticos asistimos a un nuevo episodio de desfachatez y cinismo en la planta noble del Benito Villamarín. Rectifico. Más que planta noble, habría que llamarla planta alcanfor o neftalina, aunque otro día nos dedicaremos al diseño del mobiliario de las oficinas del “cluzs” y a los trajes y dibujos de las corbatas que luce el gran jefe.
Me quiero referir a los casos de Ricardo y Emaná. En pretemporada, mientras uno era indisciplinado, no paraba de rajar en los medios –tal y como hace ahora- y se mostraba apático e indolente en el campo, el portugués no dirigía una mala palabra contra nadie, aceptaba el castigo de estar apartado del primer equipo y entrenaba con el filial. Con esta situación, el 19 de agosto saltaba una noticia conocida por la gran familia verdiblanca: la radio oficial de la U.D. Las Palmas informaba un acuerdo con el Betis para incorporar a Ricardo, mientras que el portero anunciaba que no tenía ni idea del asunto. Curiosa la forma de proceder del mandamás verdiblanco que achicharra al responsable y se olvidaba del rebelde, que ahora destapa la caja de los truenos. Una actuación cobarde y por detrás como dictamina el estilo Lopera.
Otro aspecto a destacar son las formas de proceder. El mismo protocolo que con Joaquín: desprecio, humillación y autoritarismo para mandar a un futbolista donde quiera el dictador. Un año en Albacete, otro en Rusia y éste que nos ocupa, en las islas afortunadas. Da igual el lugar, lo que importa es el dinero. Está claro que, en estas situaciones, las partes implicadas tienen su cuota de razón pero debemos coincidir en que las cosas se pueden arreglar de muy distinta manera. No hace falta vejar y ofender a las personas con tal de conseguir los objetivos personales. Lopera no trata a las personas como seres humanos sino como pura mercancía que, en determinados casos, le reporta una importante suma de dinero y, en otros, le aminora las deudas.
Hace poco un amigo me comentaba que es sabido por muchos que Lopera cuando está en una reunión y se interesa por alguna persona que no conoce, no pregunta a sus allegados con el típico ¿quién es este señor?, sino que pregunta ¿éste que tiene? Ayer el padre de Sergio García declaró: "Eso no se le hace a nadie, porque lo ha tratado como a un animal". Con la manera de actuar, se resuelven muchos interrogantes sobre la capacidad humana de este aterrador personaje que gobierna nuestras vidas verdiblancas desde hace 18 años.
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