La semana pasada Dani firmó su salida del Real Betis Balompié. Se marcha en busca de minutos al Recreativo de Huelva, donde espero y deseo que todo le salga de dulce y vuelva a sentirse futbolista. Antes de dar el salto al primer equipo, el delantero de Triana se hizo notar entre los aficionados béticos en una eliminatoria de Copa del Rey de juveniles en el que anotó cuatro goles frente al Barça. Ese torneo se lo acabaría llevando el Betis, que contaba en ese equipo con jugadores como Joaquín, Doblas o Arzu entre otros.
Dani irrumpió en fútbol de elite de manera extraordinaria. Fue durante la temporada 2001-2002, Juande Ramos perdió pronto por lesión a Gastón Casas, y Amato y Joao Tomás no encontraron la racha de goles de la que viven los arietes. El canterano anotó goles importantes ese año, incluyendo un magnífico doblete al Barcelona. Su pillería y manera de jugar le crearon grandes enemigos, hasta que Alexis, defensa del C. D. Tenerife, cazó al delantero, lesionándole de gravedad. También hay que mencionar la asquerosa campaña mediática que Ramos Marcos lanzó en contra de Dani. El ex árbitro demostró ser una persona impresentable y perversa. Llegó a decir que el trianero se merecía las lesiones sufridas por su forma de jugar.
Tristemente las lesiones se convirtieron en una rutina para Dani. Sufrió muchas y siempre de gravedad. En las temporadas siguientes su participación se redujo notablemente por las continuas recaídas, hasta el punto de querer colgar las botas a mediados de la campaña 2004-2005. Cuentan que un día en el vestuario el trianero arrojó la toalla y que Serra la animó para que siguiera luchando, diciéndole que sus botas le darían una Copa del Rey al Betis. El 11 de junio de 2005, en la segunda parte de la prórroga de la Final de Copa, Dani recibió un pase de Varela tras un contragolpe de libro. Todos esperábamos que el trianero le pasara el balón a Oliveira que estaba sólo para marcar a placer. Pero Dani se sacó del alma un zurdazo cruzado que se coló en la portería de Osasuna. El Calderón estalló y unos minutos después todos los béticos del universo celebrábamos la segunda Copa del Rey de nuestra historia.
Todo lo vivido tras esa noche mágica a orillas del Manzanares es demasiado triste para recordarlo. Sólo podemos destacar la previa de Champions ante el Mónaco y una más que digna participación en la máxima competición continental, en la que nos enfrentamos al Anderlecht, Liverpool y Chelsea. Fue precisamente ante el invencible equipo londinense cuando Dani volvió a la cumbre del los mitos del beticismo al anotar el gol de la victoria. Fue otra noche mágica que se vio desgraciadamente empañada por la grave lesión de Ricardo Oliveira y porque desde entonces no hay nada digno que celebrar, salvo un par de derbis ganados.
Se marcha Dani, un futbolista al que quizás las lesiones le destrozaron un futuro brillante. Se marcha con un feo gesto por parte del que manda desgraciadamente en el Betis. Hasta en esta ocasión le ha regateado dinero y se ha comportado con el trianero de manera miserable, ruin y déspota, que reflejan fielmente el estilo de Lopera. Creo que es de justicia este pequeño homenaje para Daniel Martín Alexandre. Siempre le agradeceré la felicidad que sentí al ver aquel balón entrar en la portería del Gol Sur del Calderón.
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